Maná "aterrizó" en Alicante




Y si “Amar es combatir”, qué menos que aparecer en un helicóptero de guerra, aunque fuera virtual y proyectado sobre el escenario. Era poco después de las 11 de la noche cuando Maná disparaba toda la fuerza de las letras de sus canciones a un público que las recibía entregado. Unos 15.000 asistentes, según la organización, fueron el mejor acompañamiento para el grupo en un espectáculo perfectamente organizado, en el que no faltaron detalles de humor, como el aviso del genial batería Alejandro González a los que veían “de gorra” el concierto en los edificios cercanos a la ciudad deportiva.

Un concierto en el que sonaron los temas de su último disco, pero sin ser los únicos. También se oyeron temas ya con más de una década a sus espaldas, clásicos y canciones ya míticas: “Oye mi amor”, “En el muelle de San Blas” o “Déjame entrar”, canción con la que iniciaron la noche para intentar conquistar a un público que ya tenían ganado de antemano. Un par de sofás en forma de “labios” donde Fer y el guitarrista Sergio Vallín “compartieron” pedazos de canciones con una de sus fans, una joven alcoyana a la que subieron al escenario, fue otro de los grandes momentos de la noche, demostrando que son un grupo que sabe ganarse el cariño de sus seguidores.

Hubo otros momentos tranquilos, mientras sonaban temas como “¿Dónde jugarán los niños?”, en los que dejarse llevar por sus letras era más importante que el ritmo y la música. Pero también frenéticos, como cuando Alex se marcó durante varios minutos un solo de batería que dejó sin habla.

No faltaron guiños a su tierra natal, en uno de los instantes más emotivos, cuando se ondeó un asta con las banderas de México y España entrelazadas en una. Como también emotivo fue “No ha parado de llover”, que dejó caer cortinas de lluvia de verdad sobre el escenario al tiempo que la música y la voz de Fernando Olvera creaban un momento íntimo con el público. Y al final desaparecieron en una maleta, que un par de falsos mozos se encargaba de hacerla desaparecer, pero quedando pendientes de sonar un par de temas clásicos no tardaron en volver a aparecer en el escenario e interpretar sus inolvidables “Rayando el sol” y “Clavado en un bar”, los temas con los que más se involucraron los asistentes y que pusieron la guinda a un perfecto festival sonoro.