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El grupo mexicano actuó en Gran Canaria
Con el aparcamiento de Infecar hasta los topes, Maná desplegó anoche todo su arsenal de canciones inolvidables que lo han colocado en lo alto del podium del pop latino mundial. El concierto, que duró más dos horas, quedará indeleble en las mentes de las 24.000 almas que abarrotaron el recinto.
Fue un concierto incómodo. La explanada del recinto ferial de la capital grancanaria no era el lugar idóneo para recibir la avalancha de grancanarios deseosos de vivir en directo un espectáculo de primer orden como el que ofrecieron ayer los mexicanos de Maná.
Aguantar con humor las colas de acceso, acercarse a un chiringuito, ir al servicio, o simplemente quedar con algún amigo fueron misiones casi imposibles. Así y todo, el gran espectáculo ofrecido por las charros permitió olvidar los codazos, pisotones y estrecheces propiciadas por la negativa del Cabildo de insular a ceder el Estadio de Gran Canaria a Maldito Rodríguez, la productora embarcada en la aventura de traer a Canarias la gira Amar es combatir World Tour.
Con media hora de retraso, cantante y líder de la banda Fher Olvera, Sergio Vallín en la guitarra, Álex González en la batería y Juan Caballeros en el bajo y la guitarra se presentaron ante la audiencia multitudinaria y compacta de Infecar con Déjame entrar. Ya con el segundo tema, Oye mi amor, la banda se granjeó el afecto de un público que coreó la canción «con los mejores pulmones del mundo», según Olvera. El cantante prometió una noche de diversión «con los del pío pío», y así fue.
Haciendo memoria. Junto a los temas de su último disco, Maná repasó los temas más conocidos de su extensa discografía, como Clavado en un bar, En el muelle de San Blas, Rayando el sol y Corazón espinado, entre otras canciones que han convertido a la banda en la más importante de rock latino de Latinoamérica y Estados Unidos. Durante todo el concierto se repitieron los guiños de Olvera dedicados a Gran Canaria y sus gentes, sobre todo a la población femenina.
Maná aprovechó el concierto para mostrar su lado más solidario a través de los mensajes que ocupaban las grandes pantallas, en los que hacían un llamamiento a la conservación del planeta y la lucha contra la miseria.
Alex González se llevó uno de los aplausos más largos de la noche, ya que protagonizó un solo de batería frenético de casi diez minutos y en el que tocó el instrumento de espaldas. Otra sorpresa del show se produjo cuando Fher subió al escenario a una chica de la primera fila, Jessica, a la que le cantó varios temas sentado, junto a ella, en un sofá con forma de boca.
El espectáculo de Maná contó con elementos técnicos sorprendentes. El más original y aplaudido se inició con los acordes de No ha parado de llover, momento en el que una cascada cayó sobre el escenario emulando una rociada. La fiesta solidaria y musical de los mexicanos se cerró con fuegos artificiales y una explosión de confetti.
El despliegue de luz, color y proyecciones del concierto, en el que la banda demostró su buen hacer, hizo olvidar al público las incomodidades de un recinto inadecuado para una afluencia tan masiva.
Es la tercera vez que los mexicanos visitan las Islas. Mañana, Maná cerrará su gira en el estadio Heliodoro Rodríguez López ante 30.000 tinerfeños.
El público, con el corazón acelerado por el vibrante concierto, salió de Infecar haciendo balance de su memorable experiencia.
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