Luz, color y efectos especiales en Las Ventas




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El grupo mexicano Maná cautivó anoche a las 18.000 personas que se dieron cita en la plaza de toros de Las Ventas en un concierto en el que hizo vibrar al público con sus canciones más emblemáticas y con un espectáculo cargado de color, luz y efectos especiales que repetirán esta noche en Madrid.

Casi una hora después de los previsto, Maná comenzó el espectáculo con 'Déjame entrar', aunque fue la segunda de las canciones, 'Oye mi amor', la que hizo que el público se entregara a sus ídolos a gritos, tras lo cual Fher Olvera -solista- afirmó que el público madrileño poseía 'los mejores pulmones del mundo'. El concierto continuó con algunas de las canciones de su último álbum, 'Amar es combatir', como 'Manda una señal de amor', 'Labios compartidos' o 'Bendita tu luz', esta última dedicada 'a todas las mujeres que les está creciendo un sol en su vientre'. El grupo mexicano trasladó al escenario su lado más solidario y, mientras una de las pantallas proyectaba la frase 'nuestro poder está creciendo más rápido que nuestra sabiduría', el cuarteto interpretó la canción 'Dónde jugarán los niños' disfrazados de zombies.


Álex González -batería- se llevó una de las mayores ovaciones de la noche ya que, después de que cantara 'Tú me salvaste', y el resto del grupo se retirara a cambiarse de ropa, se quedó sobre el escenario para tocar un solo de batería frenético y de gran complejidad que prolongó durante casi diez minutos. El batería percutió sus tambores hasta de espaldas, lo que provocó que el público no pudiera contener su euforia y le interrumpiera con sus aplausos, un pequeño descanso que González aprovechó para tomar un poco de cerveza. A esas alturas de la noche, había tan buena química entre el cuarteto y el público, que Fher escogió a una joven de la primera fila y la invitó a subir al escenario para cantar algunas canciones. Lo que hasta el momento había sido un concierto vibrante y lleno de luz, color y proyecciones audiovisuales se convirtió en un verdadero despliegue de efectos especiales en el que tuvieron un especial protagonismo el fuego y el agua.

Con la canción 'No ha parado de llover' comenzó a caer una leve lluvia sobre el escenario, que contrastó con el fuego generado por cuatro lanzallamas colocados en la parte más elevada del escenario que se activaron cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de 'Corazón Espinado'. Después de interpretar la versión rockera del clásico mexicano 'El rey' y 'En el muelle de San Blas' la banda se despidió del público, que no sabía que lo mejor del espectáculo estaba aún por llegar. Maná apareció de nuevo para cantar uno de sus himnos, 'Clavado en un bar', que se prolongó durante varios minutos y que Fher culminó ondeando las banderas mexicana y española al grito de 'son distintas culturas, pero la misma sangre'. Fuegos artificiales, confetti y el 'All you need is love' de los Beatles de fondo pusieron el punto final a un concierto difícil de olvidar y que tendrá lugar de nuevo en Las Ventas esta noche.