El rock romántico y pegadizo de Maná conquista el Sant Jordi




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El grupo mexicano congregó a 18.000 seguidores tras cuatro años de ausencia
El 'show' duró más de dos horas y contó con golpes de efecto y 'hits' incontestables

Fher, el cantante de Maná, durante la actuación que brindó ayer en el Palau Sant Jordi.

Había hambre de Maná. Y el público salió saciado. Los fans que agotaron hace meses las 18.000 localidades del Palau Sant Jordi se resarcieron ayer de los cuatro largos años de ausencia del grupo mexicano saboreando las más de dos horas que duró el show y coreando sus pegadizos himnos. Melodías a medio tiempo, cortadas casi por idéntico patrón, que la banda de rock romántico con más tirón encadenó ante una audiencia entregada, que aguantó, paciente, la media hora de retraso.


Fher (carismático cantante) y Álex (batería de interminables solos y números dignos de circo) ejercieron de líderes absolutos e hicieron las delicias de sus seguidores, con un recital trufado de efectismos (llamaradas de fuego y cortina de lluvia incluidos). Sobre una gran lona proyectaron antes de empezar un vídeo con la imagen de los miembros escapando de un estallido. La cortina bajó y los gritos de los fans eran ya para entonces ensordecedores. Uno de los momentos álgidos de la velada se vivió cuando invitaron a una seguidora a subir, sentarse en un sofá rojo con forma de labios --si Dalí levantara la cabeza-- y disfrutar de su particular reservado con el vocalista y el guitarrista, Sergio Vallín (hasta hubo varios "traguitos de vino"). La despidieron tras cantar varias piezas, y a partir de entonces los ánimos se fueron calentando.

MENSAJES SOLIDARIOS

Las actitudes mesiánicas de Fher y sus mensajes solidarios ayudaron a que sus feligreses cayeran totalmente rendidos a sus pies. Y hits como Vivir sin aire, Bendita tu luz y En el muelle de San Blas hicieron vibrar a una audiencia que se sabía de pe a pa sus edulcoradas letras. Dedicaron a Rafa Márquez, "el mexicano que juega en el Barça", aclaró Fher, una marchosa versión de la popular ranchera El rey. Y tras varias canciones más --sumaron más de 20-- se despidieron desapareciendo del escenario gracias a una trampilla camuflada bajo una enorme caja cuya tapa rezaba "Gracias". Los fans les reclamaron, así que volvieron con dos bises: Rayando el sol y Clavado en un bar, con el público convirtiendo el pabellón en un increíble karaoke.